Un hombre sin caballo es como un pájaro sin alas.

El sonido de un pueblo en movimiento.

La sabiduría mongola atiende a los ciclos de la tierra  y nos hará mirar las verdes estepas de los alrededores de la caótica Ulan Bator con ojos distintos.

Mongolia es el país con menor densidad de población del mundo, un país a caballo, el país nómada por excelencia.

Ulaan Bator significa «héroe rojo», como herencia de su época soviética. La ciudad es una exaltación del hormigón, pero resulta agradable. Mostramos una ciudad limpia, moderna urbana, una mirada para romper  tópicos. En los extrarradios se amontonan barrios enteros de gergs. Son suburbios de familias de pastores que han llegado a la capital derrotados por el dzud, un invierno extremadamente frío.

Pero la mitad de la población sigue siendo nómada. Llegamos en jeep al corazón de la estepa. Es un paisaje desértico, verde, casi deshabitado. La llanura y luego el horizonte. Un paisaje abrumador, cíclico. El horizonte y luego la llanura. El tiempo y el paisaje son aquí circulares. Conocemos a los pastores de caballos, tocamos la txalaparta para ellos y nos vamos.

Cerca del lago Hövsgöl viven los tsaatanes, los pastores nómadas de la taiga. Prácticamente se esconden del mundo exterior en las montañas, porque saben que poca gente les irá a buscar allí, sobre todo en invierno. Hace demasiado frío. Ellos viven en torno a los renos, en sus tippis, las tiendas con forma cónica, como las de los indios de Norteamérica. Los renos son su vida, les aportan alimento, transporte, ropa y utensilios.

Son un pueblo y un modo de vida en vía de extinción.

Mongoles

Los mongoles viven en las grandes extensiones esteparias centrales, en el desierto del Gobi del sur o en los bosques boreales y las montañas del norte de Mongolia. Soportan uno de los climas más extremos del planeta. En invierno las temperaturas bajan hasta 50 grados bajo cero; y en verano, el termómetro asciende hasta los 40 grados sobre cero. Pastores y cazadores nómadas, su principal ocupación es la cría de ovejas, caballos y camellos.

Mongolia es un fiel ejemplo de la capacidad de adaptación del ser humano. Es una prueba constante para el ingenio y la inteligencia del hombre. Es la lucha sin tregua contra un medio hostil, que no permite errores.

Hablar de mongoles es hablar de jinetes. Se calcula que en Mongolia hay unos ocho millones de caballos. Aunque pequeños, son los más duros y resistentes del mundo. Los Mongoles son el arquetipo de los guerreros nómadas: nacidos sobre un caballo, infatigables, astutos y, sobre todo, muy eficaces.

Los nómadas mongoles, siempre moviéndose con sus rebaños, no lo hacen de una forma errática. El nómada se mueve en una dirección absolutamente precisa y exacta: hacia otros pastizales o dehesas, hacia otro pozo o manantial. Su territorio no es un espacio vacío, sino un mapa detallado en el que están claramente señalizados los itinerarios a seguir en cada estación del año.