Los adivasi

El País Sami es un territorio que no aparece en los mapas.

Éste es un viaje más íntimo que el realizado en india.

Los escenarios son minimalistas, la única materia prima es el hielo, la acústica es también especial.

Estamos siempre integrados en un entorno duro que ha marcado durante siglos la cultura sami y afecta ahora a Nömadak tx. Seis mil años de vida nómada no se olvidan fácilmente.

La permanencia y el cambio son como la vida y la muerte, no se puede dar el uno sin el otro. El cambio en la permanencia será un tema recurrente a lo largo de todos los viajes, en los pueblos, en el paisaje, en la cultura y en los modos de vida.

Laponia es un territorio que no aparece en los mapas. Abarca tierras al norte de Escandinavia, repartidas en cuatro estados, Noruega, Suecia, Finlandia y Rusia. Zigzagueamos por las fronteras de estos estados saltando de uno a otro.

En Jukkarsjärvi, Suecia, llegamos el Hotel de Hielo donde construimos una txalaparta con este material. Una txalaparta que pertenece a su lugar de origen como ningún otro instrumento que hayamos confeccionado a lo largo de nuestros viajes. El cambio de estado del agua a hielo hace posible un instrumento que sólo pervive en esas latitudes. Como aprendimos en la India, devolvimos a la tierra lo que es suyo. Y  al lago lo que es del lago.

El vasto paisaje helado ensancha el horizonte de nuestro instrumento. Para conocer al pueblo sami, los pastores de renos, realizamos una travesía con esquís a través del Kungsleden, el Camino Real, a 30 grados bajo cero. Así llegamos a Kautokeino, el pueblo con mayor población sami de Laponia.

Samis

El pueblo Sámi es uno de los pocos pueblos indígenas que quedan en Europa. Orgullosos de su pasado, siguen mostrando su identidad a los viajeros del siglo XXI. Viven al norte de la península escandinava entre Noruega, Suecia, Finlandia y Rusia y son tradicionalmente una cultura nómada.

A pesar de que ya no son nómadas sino que se asientan en pequeñas aldeas, hoy como ayer, los Sámi conservan una forma de vida respetuosa con la naturaleza que se desarrolla en vastas extensiones situadas por encima del Círculo Polar Ártico.

Sus tradiciones rinden homenaje a su historia, preservada mediante tradición oral, entonando a cappela alrededor de una fogata sus “joik”, cantos que narran las memorias y leyendas de su pueblo. Unos cantos que parecen no tener principio ni fin pero cuya monótona cadencia resulta difícil de olvidar.

Aunque todavía hay cuestiones pendientes sobre los derechos de los sami sobre los recursos naturales de Laponia, los sami gozan hoy en día de cierto reconocimiento oficial y el idioma y cultura sami se enseña en varias universidades escandinavas.

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